MaríaTeresa de Murga. Un recuerdo

María Teresa de Murga foto 2006

María Teresa de Murga y Mugártegui falleció un 20 de abril de 2015. Había vivido 104 años. ¡Y cómo los vivió! Hoy, 20 de abril de 2017 recibí por WhatsApp el link para ver un video que muestra el encuentro de María Teresa con niños y niñas de Érmua, en mayo de 2006, en el País Vasco. Ellos hacen de reporteros, ella de “persona importante”. Mi mente viaja a cuando yo conocí a María Teresa, un par de años antes, cuando la entrevisté para el libro que escribí sobre mi abuelo. También entonces me quedó la impresión de que a pesar de todos los años que vivió y de la gran sabiduría acumulada, María Teresa nunca quiso dejar de ser niña. Me recordó el caso de Andrés Henestrosa, el querido Andrés, que vivió 101 años y fue un sabio… y quizás por eso tampoco quiso dejar de ser niño.  Y en esa misma línea estuvo mi mamá, la amada Martha Núñez. Ella cumplió 91 años (aunque siempre nos engañara para que pensáramos que tenía menos edad). Pero también, su gran sabiduría estaba en que siempre dejó en sí misma una gran dosis de actitud infantil, dosis que creció tras la embolia de 2005, que la dejó sin hablar con palabras, pero la hizo hablar con el corazón. Observo y escucho los consejos de María Teresa para los niños: Es bueno ser formales… es bueno tener buenas notas… ¡Pero también es bueno, muy bueno hacer travesuras! Lo importante en esta vida es ser feliz… y yo he sido muy feliz… Germán me mandó el link al video que ahora comparto en este espacio, junto con el recuerdo emocionado. También me mandó otro link a una entrevista que le realizó la misma chica que participa en el video, Estíbalitz González, a quien agradezco enormemente el haber hecho posible la experiencia de conocer a María Teresa.

Cuando le pregunté a mi primo Germán López Sanmartín cómo consiguió el video, me confesó que fue una “casualidad” Buscaba otras cosas y apareció de repente, justo el día de hoy, para ayudarnos a recordar. Comparto el video, comparto el texto que escribió Estíbalitz sobre su encuentro con María Teresa. ¡Salud!

TERESA MURGA . Tras el nombre, la mujer.
Cuando supe que Teresa Murga vivía en Markina, tuve inmensas ganas de conocerle. Impresionante la memoria histórica de esta mujer que lleva en sus apellidos y en su sangre los linajes y patrimonios más relevantes de Bizkaia; interesantísimas y rebosantes de placer las tardes vividas con ella.
A los ermuarras su nombre no se nos hace extraño, ya que lleva su nombre el edificio hoy biblioteca y en otra época escuela: María Teresa de Murga y Mugartegi. Ella era la dueña del terreno donde se edificaron las escuelas y del palacio de Lomiñokua con el que colindan; al firmar la compraventa, su hermano propuso poner el nombre de Teresa y fue aceptado.
Torre Bidarte. En una esquina del Prado de Markina, una hermosa casa rodeada de un jardín inmenso. A cada rincón se aprecian detalles de casa bien: estancias para estar y recibir, la galería abierta al jardín, el precioso oratorio enmarcado en armario de madera. .. En las paredes retratos de los antepasados, muchos de ellos personajes ilustres de la historia de Bizkaia. Allí vive Teresa con su hermana mayor Ana María y María, la hija de ésta. Para nuestra sorpresa tiene 95 años y cumplirá noventa y seis el 14 de octubre. Se le ve joven, a pesar de que ella se nota torpona, pues hasta hace poco ha andado “como una perdiz, bizkorrita, bizkorrita”
Nació en el palacio Solartekua, hoy ayuntamiento de Markina. Al arrimo de esa casa, propiedad del abuelo y alcalde Federico Mugartegi vivió casi toda su niñez, feliz y sin preocupaciones. Y así nos lo comenta: “tengo recuerdos maravillosos de aquella época. Me encantaba subirme a los árboles y en el hueco del tronco de un peral que había en casa de los Mugartegi hice la casa de mis muñecas. i Ver el mundo desde allí arriba era mi juego preferido! Todos los trapos y telas que encontraba, todos me servían para hacer cortinas y jugar, ahora abrir la cortina, ahora cerrarla, hacer coros con las amigas que venían, cantar, disfrazarnos con camisones… Siempre inventando juegos! “. Su infancia en Markina la está escribiendo en un cuaderno, pues la recuerda con gran placer: “tenía muchas amigas y en la calle jugábamos a ‘tres navios en el mar’ y ‘al trukume A las alpargatas, les atábamos unos carretes con sus propias cintas y nos imaginábamos que teníamos zapatos de tacón. i Todo el día disfrazadas!”. Le resulta divertido recordar esas cosas y, al traerlas a la memoria, la cara se le llena de expresividad: “ino perdía una fiesta, bailaba como una peonza… no paraba! ”
Nos cuenta cómo viéndole un poco asalvajada, al cumplir los 13 años sus padres decidieron llevarle interna al colegio de las ursulinas de Vitoria. i Tampoco allí estuvo quieta! Su curiosidad y ganas de aprender le empujaban a meterse en todas las salsas, “jcapitaneando, claro!” según nos confiesa entre risas. Fue una alumna aplicada y obediente y también allí hizo muchísimas amigas. Finalizada la escuela, tuvo el privilegio de viajar, pasando largas temporadas fuera de casa. “iHe tenido una vida muy agradable, si! ” nos repetiría un par de veces.
Su padre, José María, tras ser diputado fue nombrado presidente de la diputación de Bizkaia. Bajo su mandato se impulsó el proyecto de las escuelas de barriada e hizo una gran labor repoblando ríos. El año 1915, dejó el mundo de la política y se centró en llevar la administración de sus bienes. Escribió un libro sobre la familia Andonaegi y, así como fue él quien inculcó en Teresa la pasión por la lectura, la encargada de la transmisión oral fue la madre, Carmen: “mamá era un pozo de sabiduría y cuando murió se me cerró un libro interesantísimo ‘
Al morir su padrino José Luis Torres-Vildosola, testó a su favor propiedades de Ermua, Zaldibar y Mallabia; en su opinión “un patrimonio muy bonito, pero no bien llevado. ‘
Tanto los Murga como los Mugartegi fueron propietarios importantes, pero según nos dice Teresa “la propiedad se fue dividiendo y menguando. Por otra parte y en pro del derecho a una vivienda digna, la ley de acceso a la propiedadfavorecía al arrendatario; nosotros no podíamos defender lo que era nuestro y nos vimos obligados a vender más de un caserío ” Para mantener el patrimonio, nos comenta que son muchas las exigencias y pocas las ayudas y que a menudo han tenido que vender por cuatro perras gordas. Pero opina que en esos casos el lado sentimental tiene más valor que el económico: “sientes una tristeza infinita cuando te es imposible conservar algo que te ha llegado de los tuyos Torre Bidarte ha sido refugio de todos los recuerdos familiares: “aquí vinieron todas las cosas de las casas que fuimos vendiendo. Nosotras aquí seguimos, intentando conservar con un cariño inmenso los muebles, libros y recuerdos que guardan la historia de lafamilia ”
Al hilo de alguna cosa nos dijo que era “unafantástica terrible y una romántica impresionante Tener la oportunidad de gozar del romanticismo que emanan ella, su casa y la historia de su familia ieso sí que ha sido fantástico!
Estibalitz González
Drogetenitturri, 110 135.
Mayo de 2006.
Revista local de Ermua y Mallabia.

Texto Teresa Murga: Tras el nombre, la mujer.

 

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