La Social Democracia: ¿El Nuevo Modelo Económico de México y Estados Unidos?

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En cuanto a México, la inspiración de este escrito proviene de mi lectura de una nota en El Universal sobre una reunión cumbre del PRI en la que se consensuó el abandono del esquema económico neo-liberal por el de la Social Democracia. En la junta de este partido, hay escépticos por supuesto, se propone que la agenda para ganar Los Pinos es la que contenga una estrategia de darle el tiro de gracia al deteriorado PRD.

Sin embargo, la nueva directiva va más allá de la recuperación de espacios partidistas. La nueva política tiene consecuencias internacionales y una de ellas, sería arrebatarle el micrófono a Hugo Chávez, y cooptar las posibilidades de liderazgo en coalición por parte de gobiernos tales como el de Bolivia, Cuba, y Nicaragua.

 

Ideológicamente, este nuevo posicionamiento revertiría a México de una posición de país norteamericano en vías de desarrollo, a un país de gran liderazgo entre naciones del tercer mundo, como lo pretendía la agenda del presidente Echeverría.

Económicamente, la estrategia se daría en términos más pragmáticos tales como intentos de renegociar ciertos aspectos del Tratado del Libre Comercio, para reinstaurar ciertos subsidios que beneficiarían al sector laboral.

 

Por otra parte un PRI en el poder podría intentar medidas para el incremento del erario, estimulo de inversiones, pero también más control de los mercados bursátiles y de la banca. Finalmente frenaría el desafío a los monopolios nacionales tales como el del señor Slim. Si, todo apunta a que el PRI quisiera retornar a su formula de clientelismo político en los sectores laboral y empresarial, esto es, la vuelta del “partido aplanadora”. Si debiéramos dar al PRI el beneficio de la duda sobre la efectividad de nuevas políticas intervencionistas, diríamos que el este partido es previsor, y que se anticipa a un colapso de la economía nacional debido a la situación energética, y aun nuevo proteccionismo económico por parte de los Estados Unidos.

 

En el pasado escenarios como este motivarían la típica pregunta ¿Y creen que Estados Unidos permitiría una Social Democracia en México? Una respuesta seria: los tiempos en que Senadores americanos, como Jesse Helms, proponían medidas punitivas a México debido a su falta de Democracia y por su afinidad a apoyar a naciones “rojas”, hoy en día estos pronunciamientos se antojan legendarios. De hecho para un militar de Pentágono le seria más fácil localizar Basra en Irak, que Guadalajara en México.

 

En el contexto de un modelo de la Social Democracia, México podría establecer relaciones mas estrechas con Rusia, Irán y China. Es decir, se privilegiaría la geoestrategia por encima de las relaciones bilaterales entre México y Estados Unidos. La viabilidad de esta tesis va mas allá de apostarle al abandono de Estados Unidos a México, aunque hayamos visto que para el vecino del norte México es una memoria borrosa, y que para el tío Sam sería mejor cancelar la noción de la existencia del país azteca levantando un muro. Como en ingles diríamos “out of sight, out of mind”.

 

La tesis parte del hecho de que Estados Unidos esta “enseñando el cobre” mediante tendencias intervencionistas en la economía de mercado, al rescatar una banca fraudulenta, imponer nuevos requisitos al otorgamiento de prestamos bancarios, y a explorar la idea de regular el mercado petrolero, tal como seria típico en una nación Social Demócrata. Y quizá esta sea la apuesta del PRI sobre el desarrollo de una nueva relación bilateral.

 

Ya concentrados en el caso de los Estados Unidos, pongo a su lectura un segmento de un artículo en el New York Times Magazine, sobre los desafíos de política en materia económica que enfrentaría Obama, o quien sea que llegue a la Casa Blanca.

 

Magazine Preview

How Obama Reconciles Dueling Views on Economy

By DAVID LEONHARDT

Published: August 20, 2008

II. A New Democratic Consensus, of Sorts

To understand where Obama stands, you first have to know that, for 15 years, Democratic Party economics have been defined by a struggle that took place during the start of the Clinton administration. It was the battle of the Bobs. On one side was Clinton’s labor secretary and longtime friend, Bob Reich, who argued that the government should invest in roads, bridges, worker training and the like to stimulate the economy and help the middle class. On the other side was Bob Rubin, a former Goldman Sachs executive turned White House aide, who favored reducing the deficit to soothe the bond market, bring down interest rates and get the economy moving again. Clinton cast his lot with Rubin, and to this day the first question about any Democrat’s economic outlook is often where his heart lies, with Reich or Rubin, the left or the center, the government or the market.

Obama has obviously studied this debate, and early on during the flight to Chicago, he told me a story about Reich and Rubin. The previous week, Obama convened a discussion with a high-powered group of economists and chief executives. He was sitting at a conference table, with Rubin two seats to his left and Reich across from him. “One of the points I raised,” Obama told me, “is if you just use you, Bob, and you, Bob, as caricatures, the truth is, both of you acknowledge the world is more complicated.” By this, Obama didn’t simply mean that their views were more nuanced than many outsiders understood. He meant that both have come to acknowledge that the other man is, in part, correct. The two now occupy more similar ideological places than they did in 1993. The battle of the Bobs may not be completely over, but it has certainly been suspended<!–[if gte mso 9]> <![endif]–><!–[if gte mso 9]> Normal 0 false false false <![endif]–><!–[if gte mso 9]> <![endif]–>.

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<!–[if gte mso 9]> <![endif]–><!–[if gte mso 9]> Normal 0 false false false <![endif]–><!–[if gte mso 9]> <![endif]–> Un punto de aclaración es importante. En Estados Unidos el término neo-liberal implica la apertura del erario público para estimular la economía, y a la vez el establecimiento de controles en la economía de mercado. En México “neo-liberal” seria entregar la dinámica economía al sector empresarial. Esto es importante porque en el articulo del New York Times plantea el regreso del modelo liberal del “New Deal,” mismo que lanzaría proyectos de restauración de la infraestructura para la creación de empleos, incrementaría la inversión en la educación, mejoraría el medio ambiente mediante la integración de nuevas tecnologías, restauraría impuestos sobre la renta para la clase media alta, y clase alta, como también impuestos mayores a las industrias contaminantes, y regresaría el predominio del dólar. Esto sin mencionar subsidios para socavar el predomino de manufacturas baratas asiáticas y mexicanas.

El impulso a mayores controles en el mercado seguirá siendo mediatizado por la necesidad de incrementar la seguridad en el país, cuyos argumentos también llevarían a mayores controles a la inmigración ilegal.

Volviendo al modelo del “New Deal” y sin olvidar que el Jefe de la Reserva Federal Bernanke, es un experto en la recesión, el funcionario entiende que el gasto público multimillonario y el retorno de la confianza de los consumidores sacó al país de la miseria para convertirlo en el más poderoso del planeta. Esto es muy importante porque la reducción de la clase media del país es alarmante, y no existe una superpotencia que no tenga una fuerte y amplia clase media. Finalmente una crisis económica alargada es germen de inestabilidad social, y cuyo daño aleatorio conlleva una perdida de libertades civiles.

En este escenario, la pregunta obligada es: ¿funcionara la Social Democracia o el New Deal?

Sin todavía haber sido articulado tanto por Obama como por el PRI cuales son los fundamentos de una nueva ideología, y los procesos de una economía basada en la Social Democracia, pues seria imprudente especular sobre lo que todavía no se ha planteado a profundidad, sin embargo se pueden avizorar las piedras y troncos que habrá en el camino hacia un nuevo orden económico.

Entre los posibles obstáculos vemos las economías interdependientes que reaccionan a la velocidad de una conexión de DSL; la habilidad de transferir grandes cantidades de dinero en un minuto; y el oportunismo cibernético que resulta en grandes mobilizaciones. Otro elemento inédito que participaría en una economía socializante, es la nueva habilidad de países emergentes de tomar ventaja de crisis en otros países.

Finalmente es la crisis energética que de entrada promete que ya no habrá hidrocarburos baratos, y que también amenaza con no satisfacer las demandas de crudo. ¿Habrá lucha armada por el oro negro, o cooperación entre naciones para desarrollar nuevas fuentes de energía? En la perspectiva de una exacerbada explotación petrolera que dañe más recursos naturales ¿aumentara la sangría de recursos generada por el calentamiento global? ¿Cómo reaccionarían las naciones a una primera huelga mundial?

Reflexionando un poco sobre el experimento argentino de ignorar las recetas de FMI, de su decisión de no pagar sus deudas al fondo para subsidiar al sector laboral, y de la aparente recuperación de su economía; nos damos cuenta que esta fue efímera. Por otro lado, y basado en los preceptos de una política socializante en donde se taza a los sectores económicos mas exitosos, vemos la revuelta de los ganaderos, y de sus empleados en rebelión a los aranceles. ¿Conclusión? Los ricos también salen a las calles, hacen paros, y tienen poder de convocatoria.

El punto que aquí quiero hacer, es que un nuevo orden económico, llámesele como sea, no es necesariamente mala idea; siempre y cuando no sea un refrito de los modelos de los 50s. Un nuevo modelo tendría como perspectiva una sociedad globalizada, en tono con la alta tecnología y conciente cada vez más de sus derechos civiles. A nivel económico debe de partir de marcos teóricos a tono con expectativas reales de crecimiento y de la distribución de la riqueza. Se requiere de una nueva filosofía, ética, y paradigmas de macro y micro economía. Quizás el capitalismo puro este condenado para siempre, porque simplemente ya no funciona, pero tiene que ser reemplazado por algo mejor.

P.D. <!–[if gte mso 9]> <![endif]–><!–[if gte mso 9]> Normal 0 false false false <![endif]–><!–[if gte mso 9]> <![endif]–>

http://www.nytimes.com/2008/08/24/magazine/24Obamanomics-t.html?pagewanted=5&hp

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