Fallas y aciertos de la inteligencia mexicana

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Por Regina Santiago

Buen día tertulianos. Pues aquí regresando a este espacio que, la verdad hemos tenido muy abandonaoooo.  Pero pongo sobre la mesa un tema que, como bien saben, me apasiona: los espías.

 

Comparto con ustedes la lectura de la columna de Pepe Carreño. Es una columna que me hizo reflexionar sobre muchas cosas. Además, le comentaba a Pepe que le sientan bien las vacaciones, porque en este texto suyo, aunque hay reflexiones profundas y preocupantes, hay también una buena dosis de humor. (A lo mejor a mí también me harían bien unas vacaciones para visitar el Museo del Espía, jeje).

 

Pero bueno, el punto es que a veces, las cosas trascendentes se comprenden mejor cuando se mezclan con las vivencias y las cosas “mundanas” y el texto que sigue, está muy sabroso. Los dejo con Carreño para que luego hablemos de inteligencia (que a algunos de nuestros políticos, como verán, no les sobra mucha)

 

Espías: veleidades públicas de un oficio secreto

Por José Carreño Carlón (El Universal)

 

“La historia secreta de la historia”. Ésta es la oferta que se hace a los invitados a “infiltrarse” en el Museo Internacional del Espía, establecido en Washington. Aquí se ilustra la evolución, desde el Antiguo Testamento, del quehacer de los espías, un quehacer identificado como “el segundo oficio más viejo del mundo”.

Por eso sorprende que los actores del espionaje mexicano lleguen a la veleidad extrema de hacer públicas sus actividades secretas y de presentar como novedad uno de los oficios más viejos del mundo.

Y por eso, también, pasar unas horas en este museo de la capital estadounidense con la atención puesta en el debate entre quienes se suponen expertos en espionaje en México, resulta tan decepcionante del récord nacional en este deporte como en otros deportes nacionales.

Los espías mexicanos que se espiaron unos a otros y luego pusieron el tema a discusión en los medios parecen ignorar algo que saben incluso los niños que asisten a este museo cuando pasan apenas la mitad del recorrido: que el secreto es el alma de estas artes y que descubrimos las proezas de los agentes sólo después de que han sido capturados o han defeccionado. Pero que los verdaderamente grandes espías no los conocemos, ni los conoceremos nunca, ni sabremos de qué amenazas nos libraron. Porque son muy inteligentes para ser capturados, muy leales para defeccionar y, sobre todo, muy perspicaces como para andar hablando de más.

No ha sido éste el caso del director del Cisen cuando hace públicos los territorios a escudriñar: el Congreso y los partidos, por la injerencia que pueda tener en ellos el narcotráfico. Pero tampoco es el caso del senador Manlio Fabio Beltrones cuando critica la calidad del servicio de inteligencia que lo infiltró, y deja ver la pericia de su propio servicio, en un campo en que los verdaderos peritos no revelan sus misiones ni esperan reconocimiento.

La prolongación de este tema en la agenda pública se está revirtiendo contra sus protagonistas. Revelar —en el caso del Cisen— los blancos a espiar neutraliza de antemano las tareas de inteligencia. Y revelar —en el caso de Beltrones— los hallazgos interceptados al enemigo puede servir para vacunarse del contenido de esos hallazgos, pero pone al descubierto sus propias actividades encubiertas.

Para una institución como el Cisen no hay costo más alto que el de ver descubierta su misión. Para un agente secreto no hay mayor fracaso que ver revelada su identidad real, acabando con una “identidad” cuya construcción consumió años o décadas. Y para un político como Beltrones, que ha posicionado con tanta fuerza su imagen en la esfera pública —un trabajo también de años y de décadas— no hay riesgo más delicado que el de remitir su identidad a etapas pasadas que pertenecerían a la historia secreta de su historia.

Con sus duelos de cámaras y grabadoras ocultas y con sus revelaciones de estos días, pierden todos los exponentes de este deporte nacional. No envuelve el halo legendario y heroico del buen espionaje a quienes arman expedientes como el del senador Beltrones con fines de exterminio político. Pero tampoco resulta convincente la autoinvención como víctima de espionaje de quien se asume como maestro en la materia.

Hay todavía un punto adicional de desolación para el mexicano que visita este museo: la convicción de que difícilmente llegará a alojar algún día a algún espía nacional. Menos en los salones ocupados por los grandes escritores que se dedicaron al espionaje, al lado de los grandes espías que produjeron páginas brillantes de literatura. Poco tendrían que hacer aquí nuestros espías como autores de sus reportes previsibles, sus filtraciones obvias, sus declaraciones deshilvanadas o sus denuncias sin poder de convicción.

 

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3 Replies to “Fallas y aciertos de la inteligencia mexicana”

  1. Regina.

    Si efectivamente somos unos padres ausentes. Me refiero a la tertulia. Pero bueno, ya estamos aqui.

    Muy interesante el punto de vista de Jose C. en cuanto a la etica profesional de un espia, y un fundamento de esa etica es no darse a conocer, y mucho menos anunciar en que esta trabajando. Me recuerda a mi Abuelo y a mi Papa en insistir, el no revelar los secretos de su reposteria. Quiero decir, en cualquier oficio o profesion hay principios.

    No menos importante, para un espia, es la lealtad, una condicion primordial para calificar en el gremio. Aqui estamos de acuerdo que el director del Cisen y Beltrones, pues no son espias si no comadres.

    Pero bueno, creo que la premisa de este tema es, como se practica el espionaje en Mexico. Cual es la escuela? En mi entender, no es diferente al oficio de panadero de mi padre. Esto porque todavia funciona bajo el sistema del aprendiz. Como ejemplo cito mi trabajo como “analista” de medios en Gobernacion, para la seccion de Investigaciones Politicas y Sociales. El antecesor del Cisen.

    Aqui, sin haber todavia terminado la licenciatura en comunicacion, me hechan al ruedo simplemente por mi conocimiento del ingles. Me enfoque era en ae area del mercado petrolero. Recuerdo que el edificio tenia un banco de telefonia, es decir donde se grababan las llamadas intervenidas. Habia una seccion de monitoreo de radio y otras areas restringidas que nunca me entere a que se dedicaban. Todo esto antes del internet, y por ello nos bronquebamos para leer lo que imprimia el telex. Tambien nos robaban las esferas para las maquinas electricas de escribir.

    En este medio artesanal recuerdo que las categorias a investigar eran secretas, y que nada deberia preguntarnos en que topico estabamos trabajando. Los analistas eramos los investigadores que no teniamos contacto con los “orejas.” Lo que mas me disgustaba de la chamba, mas alla del horario esclavista, es el tener que cuidarme de companeros de otras secciones, que tenian un sinmuero de trucos para “sacarnos” la sopa. Yo les decia, “por que gastas tanta energia en saber lo que estoy haciendo, cuando seria mas facil ponerte a trabajar?, ambos tenemos las mismas herramientas.

    Por cierto, de uno que otro truco que descubrimos en el sistema, pues ahi se quedan con las ganas, porque seria revelar como el mago desaparece a la modelo, pues no se vale. Pero el punto es, que chafa no?

    Sin negar que hay individuos en el gobierno de Mexico que tienen alto conocimiento tecnico de inteligencia, en su mayoria adquirido en E.U. , el espionaje en Mexico deja mucho que desear y se enfoqua en su mayoria al monitoreo politico, a la alimentacion de los medios, y casi nada a la seguridad nacional. Por eso la guerra al narcotrafico tiene grandes fallas.

    Y el analisis de seguriad nacional dentro de la geoestrategia? Pues haber cuando.

  2. Conozco el museo del espia en Washington, estuve ahi hace poco. Quizas Pepe no se topo con un excelente libro sobre el espia que fue el jefe de la oficina de la CIA en Mexico durante los anos 50, 60 y 70. Compre ese libro, mas un libro de historia del espionaje, y un sueter con capucha que dice “Spy Girl” para mi hija, a quien le gusta hacerle al monje loco (o monja loca, aunque no es lo mismo).

    El museo del espia es mas un ejercicio en marketing y en mercancia, que un museo tradicional al estilo de los muchos otros museos de Washington, DC, en especial los agrupados bajo el Smithsonian Institute.

    Pero tiene muchos visitantes porque el concepto de marketing del espionaje esta muy bien desarrollado.

    Pepe acierta en su reflexion. Hay muchos angulos del espionaje, y el mejor espia es aquel de quien nunca sospechariamos, y el peor es el que anda dando peroratas publicas sobre su actividad.

    El espionaje es un ambito gris y melancolico, anonimo, y si no leanse una novela de Graham Greene o John LeCarre. Yo tengo especial carino por una novela que les recomiendo si no lo han leido, “Madre Noche” de Kurt Vonnegut, que cuenta la historia de un doble espia americano en tiempos de la Alemania nazi, y las consecuencias de sus actos despues de la guerra. Esta novela, por cierto, fue dramatizada en una estupenda miniserie para el finado Canal 13, alla por fines de los 70’s y principios de los 80’s, y que fue protagonizada por Sergio Kleiner.

    O por que creen que me hago llamar Sombra Espia?

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