Antonieta, Vasconcelos, Henestrosa… (historias de amor y de inmortalidad)

Un recuerdo de Andrés Henestrosa Morales siempre en el corazón; siempre presente.

Por Regina Santiago Núñez

Mi intención era estar en el restaurante unos minutos antes de la hora señalada para la comida con Andrés Henestrosa.  Mi intención ha sido siempre tratar de anticiparme a algunas cosas.  La vida se ha encargado de mostrar que uno no llega sino en el momento preciso; que el azar, tejedor de la gran trama, designa tiempos y espacios para los momentos importantes.  Hay entonces un momento para vivir el amor; un momento para evocarlo; un momento para transformarlo en recuerdo y otro para imaginarlo como pasaporte para otros mundos; para invocar su poder de inmortalidad.

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La conspiración del horno de piedra (México: Vive tu elección)

por Regina Santiago Núñez

-Me encanta que mi restaurante haya sido el lugar donde dos mujeres se reunieran a planear una conspiración para salvar a México, nos dijo la dueña de Forno di Pietra, mientras su rostro se iluminaba con una sonrisa cómplice.
-Yo siempre he dicho que no hay mejor lugar para planear una conspiración exitosa que un restaurante con magníficas pizzas cocinadas en un horno de piedra, respondí mirando a la dueña del restaurante con otra sonrisa cómplice.
-¿Cuál es tu nombre?, pregunté a quien me había hecho un comentario que me hizo el día.
-Grisel, respondió aquella mujer de voz firme y actitud bondadosa.
-¿Y cómo supo que éramos un par de conspiradoras?, preguntó Llin poniendo cara de <¿cómo sospechan de mí si yo no rompo un plato? >.
-Su entusiasmo las hacía gritar en vez de hablar, así que nos hemos enterado de gran parte de su conversación, nos dijo Grisel con un tono divertido, que luego se volvió un poco más serio cuando nos hizo saber que está completamente de acuerdo en que hay que encontrar la forma de que todos hagamos un mejor uso de las redes sociales.
-Nosotras pensamos que la desinformación es veneno para la democracia, respondí mientras miraba cómo un pequeño gorrión seguía un camino de migajitas y se acercaba a nuestra mesa para mirarnos y luego emprender el vuelo.


-Las redes sociales pueden ser un maravilloso espacio de libertad -intervino Llin-,pero también pueden convertirse en un campo de batalla lleno de odio. Esa es la parte oscura, muy oscura de las redes.
-La clave está en que todos aprendamos a hacer buen uso de la tecnología, repliqué con ese tono de profesora que me ha acompañado y creo que me acompañará toda la vida.
-Pues hacen muy bien en tratar de que nos eduquemos en el buen uso de las redes sociales, porque muchas veces todo termina echándose a perder cuando la gente se apasiona y en vez de conversar convierte su página de Facebook o el chat de los amigos en un muro de groserías y de insultos…
-… O en territorio libre para la difusión de cadenas de rumores – interrumpí a Grisel para completar la idea-, o hasta amenazas de muerte contra los políticos que participan en la elección o contra quien expresa simpatía o antipatía por algún candidato, agregué subiendo el tono de voz porque además de que tengo problemas con el oído, el de la educación en el buen uso de las redes es un tema que siempre me ha apasionado.
– Tenemos que poner mucho énfasis en el buen uso de las redes sociales porque mi generación ya no consume información más que la que se comparte por esta vía – dijo Llin con voz de niña aplicada.
– Eso es justo lo que acaba de comentar en la reunión de observadores electorales en donde presentamos un proyecto para que este domingo 1 de julio la gente verifique la información antes de compartirla, dije yo con voz de profesora orgullosa, aunque Llin no es mi alumna y más bien soy yo la que me he dado cuenta de que hay mucho que aprender de esta joven estudiante de la Ibero que, como yo, también es exalumna del Instituto Técnico y Cultural, el ITYC. En la crisis generada por el terremoto del 19 de septiembre de 2017, Llin creó junto con otros jóvenes una plataforma para sistematizar la información y saber canalizar la ayuda adonde realmente era necesaria. Ese proyecto que nació en una coyuntura de crisis es ahora una asociación civil que se llama Informados Ayudamos Mejor. Yo tengo la fortuna de haber abierto los ojos y tener conciencia de que el combate a la desinformación puede salvar vidas y vale la pena trabajar en eso.
– El tiempo vuela y ya se me vino encima, dijo Llin después de haberle echado una mirada a su reloj.
– Tienes toda la razón, asentí de nuevo con una sonrisa. Habíamos pasado varias horas en la reunión de observadores electorales convocada por el Instituto Electoral de la Ciudad de México. Luego estuvimos varias horas más aterrizando las ideas y saboreando la deliciosa pizza gourmet de jamón serrano, lomo canadiense, salami, queso mozarella, y queso de cabra.
-Déjame tomarle una foto a tu horno para tener un recuerdo de estos momentos tan especiales, le dije a Grisel al tiempo que me dirigía hacia esa especie de iglú de piedra que me hizo recordar los hornos de barro de mi amado Istmo de Tehuantepec.
Tomé la foto del fuego al interior del horno. La imagen me hizo pensar en mi propio fuego interno que se enciende cuando me apasiono al hablar de los proyectos para tratar de construir, junto con mis amigos, un blindaje social contra el veneno de las estrategias de desinformación deliberada.
Ese fuego que también podría convertirse en un incendio si las pasiones se desbordan y no sabemos contener la ira y el odio electoral; si no logramos canalizar nuestra energía hacia acciones positivas: si no logramos reconciliarnos el día después, sea cual sea el resultado de la elección.
Bajé del auto los carteles de los premios OMCIM 2018, recién salidos de las solidarias manos de mis amigos Eva y Heriberto. Qué mejor lugar para colocar esos carteles que este pequeño gran restaurante llamado Forno di Pietra, donde se ha cocinado nuestra “conspiración para salvar a México” .
Miro el cartel pegado en los ladrillos. Recuerdo entonces las palabras del querido Mario Campos, conductor de Agenda Pública en Foro TV de Televisa… Agenda Pública, un programa creado también por José Carreño Carlón y Gabriela Warkentin… un programa pionero en el análisis de medios de comunicación y redes sociodigitales, que siempre ha puesto énfasis en la formación de audiencias críticas inteligentes.
En su intervención en el Seminario Permanente de Observación Electoral, Mario Campos comentó un video casero producido por nuestro observatorio de medios, OMCIM. En ese video, el pequeño Martín y su familia hablaban de cómo sufrieron en carne propia los efectos de las fake news. Alguien puso a circular un video en el que se decía que el gobierno mandó matar al niño que apareció en los primeros spots del “Movimiento Naranja”. Yo les dije que no había que creer nada que no estuviera comprobado. Cuando consultamos en Google apareció de inmediato que esa información había sido desmentida. De esa experiencia surgió la idea de hacer un concurso en el que se premien los relatos contra la desinformación. *#NoTeEnredes (verifica antes de compartir)* es el lema de nuestra campaña.
En el seminario de observación electoral, Mario Campos comentó que la máxima aspiración de todo buen estratega político es poder llevar sus temas a las pláticas de sobremesa, a las conversaciones en las oficinas o en las escuelas.
En ese mismo seminario, Alejandro Rubio, un experto en el análisis del comportamiento de las redes sociodigitales, comentó que hay estudios que comprueban que el mayor aprendizaje se logra mediante el intercambio de experiencias, porque la gente va haciendo suyo lo que convierte en relatos.
Michel Foucault es uno de mis referentes preferidos. Me fascinó cuando estudié la licenciatura en Comunicación Social en la UAM-X y luego cuando estudié la maestría en historia en la Ibero. Michel Foucault fue uno de los ideólogos del mayo francés de 1968 y hablaba de la micro-física del poder. Decía que la democracia no debe pensarse como algo lejano, propio sólo de los gobernantes y los partidos políticos. Decía que una sociedad logrará evolucionar el día en que los valores democráticos se vivan en el gobierno, pero también en las escuelas, en las oficinas, en las fábricas e incluso en las familias y en las relaciones de pareja.
Llinloe Contreras y yo, en distintas épocas, aprendimos en el ITYC a pensar en las pequeñas revoluciones posibles; esos movimientos aparentemente minúsculos, que empiezan por transformar el entorno inmediato pero pueden ir creciendo hasta lograr grandes cambios sociales.
Termino de escribir estas líneas y sonrío. Sonrío porque sé que alguien desde algún lugar del universo también sonríe. Ese alguien que estableció conmigo un código en el que los pajaritos que se acercan a mí mesa, son señal de buen augurio.
Termino de escribir estas líneas y pienso en lo que alguna vez me dijo el maestro Andrés Henestrosa cuando me convenció de escribir la historia de mi abuelo materno. Me dijo Andrés que veces uno se lanza por el mundo en busca de grandes temas, sin darse cuenta que las mejores historias las tenemos en casa.
Quede pues aquí la primera página de un libro que esperemos que cuente las exitosas hazañas que se emprendieron en nombre de “La conspiración del horno de piedra”.
Ojalá que tú, querid@ lector@ que has tenido la paciencia de llegar hasta el final de esta lectura, también te animes a formar parte activa de esta historia.
Comencemos este domingo 1 de julio de 2018. Cuando te llegue información a tu correo, tu Facebook, tu Twitter o WhatsApp. #. ÑNoTeEnredes! *¡Verifica antes de compartir!*

Un bello recuerdo de Andrés Henestrosa (2)

Sigo tomando prestados los recuerdos del querido Armando Jiménez Sánchez, amigo de mi papá, Javier Santiago Pineda y muy cercano a Don Andrés.

Dice Armando :

Contaba Don Andrés Henestrosa así su historia al grupo de grandes personalidades reunido en la puerta de la Real Academia Española, la historia de cómo, siendo un niño indígena conoció e increpó al maestro José Vasconcelos. Yo, tomaba las notas mentales que hoy me permiten revivir esos momentos.

Esta fotografía fue tomada el 30 de julio del 2001, en el recinto de la Real Academia Española en Madid, España. De derecha a izquierda: El rector d la Universidad Castilla-La mancha, don Luis Arroyo Zapatero, don Miguel Ángel Porrúa, el director de la RAE, don Juan García de la Concha, el maestro Andrés Henestrosa y Armando Jiménez Sánchez.

<Triunfante La Revolución Mexicana, los hijos de los campesinos, los hijos de los pobres de México tendrían educación y libros gratuitos. Esa fue la promesa. En mi caso que era huérfano de padre y además pobre, reunía los requisitos. Es así que decidí ir a buscar escuela, letras a la Ciudad de México y un día, a mitad de febrero de 1921 fuimos a ver al Señor Secretario de Educación Pública. Mi traductor, don Prisciliano Pineda, manco de la mano derecha, cacarizo en cuya casa me hospedaba. José Vasconcelos, el secretario, nos recibe acompañado de dos secretarios, uno de su lado derecho y otro del lado izquierdo. Como quien dice: uno para el Sí y el otro para el No. Inicia mi traductor, ya que yo no hablaba el español. Conforme avanzaba la plática, yo sentí que no abordó bien mi asunto de inscripción, porque el secretario movía la cabeza en señal de no aprobación a lo que se le decía. Tomó la palabra el Señor Secretario: Las inscripciones en las escuelas tienen su tiempo. Se inician en enero, ahorita estamos en febrero; el plazo de inscripción está ya cerrado… Yo adivinaba por el gesto y expresión del secretario que yo no tenía esperanza de inscribirme y para mí esa era mi única oportunidad. Es así que le digo en zapoteco a mi traductor:-¡Díle que él me mintió! Porque él aseguró que triunfante La Revolución, a los pobres hijos de campesinos nos darían escuela, libros gratis. ¡Mira desde donde vengo! ¡Dícelo!>.

Don Andrés fascinaba a quien lo escuchara retomar el hilo de sus recuerdos.

<Y cuando el genio, el fillósofo, el educador y gran escritor escuchó de mi traductor que yo lo llamaba mentiroso… ¡vi las chispas de su genio en sus ojos! Se me quedó viendo más fijamente, porque yo siendo un niño lo llamaba mentiroso. Sin decir palabra aquel hombre que todo lo sabía al fin dijo: El Señor Secretario no va a estar esperando en su oficina a que un muchacho venga a pedirle inscripción en febrero… ¡No! ¡Todo tiene su tiempo! Pero en fin… Ya están aquí Le voy a dar al muchacho dos servicios: techo y lavado de ropa>, aquí don Andrés hace una pausa en su comentario y se nos queda viendo: <Sólo acepté el techo donde vivir; lavado de ropa no… porque no tenía ropa>. Todos festejamos la gracia con que lo dijo.

El General Álvaro Obregón era entonces el Presidente de México (1920-1924). Encargó al maestro José Vasconcelos buscar terreno y arquitectos para construir la Secretaría de Educación Pública en las calles de Argentina y Donceles. Esa regia construcción de dos niveles, llena de columnas y esculturas de dioses griegos, tenía dos patios, escaleras y balaustres que, onduladas, te llevan al segundo piso, donde te encuentras con los murales de Diego Rivera; donde un día en pleno trabajo de Diego pintando los murales, él subido y sus ayudantes en andamios, llegó una muchachita de trenzas a mostrarles sus dibujos, sus cuadros al óleo. El maestro Diego bajó sin mucho ánimo a atenderla. ¿Saben ustedes quién era esta chica cejuda?

Esta historia, como nos la contó don Andrés Henestrosa, continuará.

Un bello recuerdo de Andrés Henestrosa

Tomo prestado este texto que escribió el querido Armando Jiménez Sánchez, quien fuera amigo de mi padre, Javier Santiago Pineda y que también estuvo muy cerca en el afecto de Don Andrés Henestrosa. Me conmovió, me hizo recordar, me hizo disfrutar el recuerdo. Espero que ustedes también lo disfruten.

 

Jueves 30 de noviembre 2017

Hoy jueves finaliza el mes de noviembre y es día de San Andrés, cuyo significado es <hombre>. Hoy es el cumple del maestro Andrés Henestrosa, que había nacido en 1906 en Ixhuatán- izuatl-: hoja, izuatlán: lugar de hojas > Ixhuatán: pueblo de hojas de papel: yaá’za > Guiixi Yaáza: Ixhuatán en zapoteco.

En este lugar de hojas de papel nació Andrés Henestrosa. Sale de ahí, tal vez el 27 de diciembre de 1920 cuando tenía 14 años. Aborda el tren en el pueblo de Reforma y se traslada a caballo de Ixhuatán a La Estación de Reforma; lo acompañaba su madre doña Martina Henestrosa. En ese recorrido de Ixhuatán a Reforma tal vez medien 4 Km. “Los luceros tiritaban a lo lejos”, recuerda don Andrés. “Esa noche ella me contó todo lo que yo desconocía y así me dio confianza en mi destino. De este modo llegamos a la estación de Reforma. Ahí vendí mi caballo. La venta ya estaba convenida; y por unos cuantos pesos vendí también el freno, un freno hecho especialmente para contener su rijo; y al entregarle a su nuevo dueño, el animal ondeó como un pañuelo al aire. Había cortado así mi cordón umbilical con todo lo que…

 

Andrés llegó a la Ciudad de México el 28 de diciembre de 1920. Bajó del tren en la estación de Buenavista en ese día de Los Inocentes “<sólo que el más inocente era yo>”-. Sin saber adónde ir, Andrés camina las primeras cuadras hasta llegar a la glorieta de Colón, situada sobre el Paseo de la Reforma. <Es así que veo la estatua, pero ni manera de preguntarle qué camino tomar>. Andrés llega a la calle de Motolinía en el mero centro de la ciudad, donde pasa su primera noche. ¡Cómo es la vida! Al correr el tiempo, ahí tuvo Andrés su despacho durante muchos años: Motolinía  8, despacho 306.

Cuando estuvimos en Madrid, España, me parece que a fines de julio del año 2000. Una mañana visitamos la Real Academia Española. Don Andrés a la cabeza del grupo. Lo seguíamos don Miguel Ángel Porrúa, el rector de la Universidad de la Mancha de apellido Arroyo Zapatero, don Andrés Webster y su servidor… Nos encontramos con don Juan García de La Concha director de la RAE, y su secretario, Domingo Induráin. Fue don Juan García quien, con cortesía, pronunció las palabras: Adelante, don Andrés, está en su casa. Lo flanqueaba una de las bellas puertas de La Real Academia. Ya en el interior se encontraban los cuadros al óleo de los que habían sido directores de la institución, cuya frase es: <limpia, funde y resplandece>. Ya adentro, don Andrés con su sombrero a dos manos y puesto en el pecho miraba el entorno. Es entonces cuando don Miguel Ángel Porrúa le dice:  “Andrés,  platícanos como conociste a José Vasconcelos. No se lo dijo dos veces. Don Andrés, sentado ya como todos nosotros, comenzó diciendo: guii’chi es papel,  periódico y didxa es <palabra>, que puede ser también <verdad> o <prestigio> en zapoteco: zaá’ bi stiidcha: se dice de él o de ella…Pues bien, habiendo alguien leído uno de los periódicos que muy atrasados llegaba en Ixhuatán y que decía: Triunfante La Revolución mexicana, todos los hijos de los campesinos, los pobres pues de México tendrán libros y educación gratis…

(El relato de mis recuerdos continuará)

Mientras tanto, buen día de San Andrés. Gracias.

Un recuerdo amoroso para Cri Crí y los niños y niñas de sus sueños 

Miércoles 19 de julio. Toca felicitar a muchas amigas secretarias pero, en especial, a la GRAN secretaria que fue mi mamá. 

 

No lo recordaba hasta que escuché la plática de Fernanda Familiar con Mario Iván Martínez, el enorme cuenta cuentos. Hablaban de Cri Crí y mi mente volaba a las anécdotas que contaba mi mamá. Imaginaba a aquella niña que se reunía con sus vecinos del edificio Condesa en torno de uno de los pocos aparatos de radio que existían para escuchar los programas de su vecino Francisco Gabilondo.

Después del programa o después de una nueva composición, Cri Crí se reunía con el grupo de niños y niñas vecinos para convivir con ellos y saber qué pensaban, qué sentían, qué soñaban con sus canciones. Porque Mario Iván dice y dice bien, que las canciones de Cri Crí han hecho soñar a muchas generaciones. Música y letras que estimulan la imaginación. Francisco, uno de los grandes músicos mexicanos que además comenzó sus participaciones en radio con programas de sátira política. Porque hay que recordar que las canciones de Cri Crí también tienen buena dosis de crítica social.

Toda su vida, nuestra Doña Martha terminaba sus referencias a Cri Crí exclamando: ¡Qué guapo!

Fernanda Familiar hizo notar que hablar de la obra de Cri Crí es hablar de la labor de transformación del arte, de la música y la palabra para tratar de que el ser humano se aleje de la violencia y se acerque a la paz.
De eso conversaban Fernanda Familiar y Mario Iván cuando ella recordó que hoy es día de la Secretaria. Hablaron entonces de la importancia de una buena secretaria.

Mario Iván habló de familiares muy cercanos que le hicieron valorar el trabajo cotidiano y dijo algo que me parece fundamental y con lo que estoy totalmente de acuerdo: Una buena secretaria logra algo que nunca podrá hacer una máquina: HUMANIZAR las relaciones.

Pienso en nuestra Doña Martha, en sus 30 años como secretaria en la Presidencia de la República. Muy cerca de Adolfo López Mateos; en sitio privilegiado para observar lo que hicieron Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo y De la Madrid. Pero lo que más disfrutó mi mamá fue su convivencia en los últimos años con los jóvenes. Poder compartir experiencias, escucharlos y sí, como bien dijo Mario Iván, HUMANIZAR la experiencia laboral para convertirla en un gran aprendizaje, para hacerla disfrutable.

Para cerrar la conversación, Mario Iván recordó una frase de Rosalía de Castro, escritora que nació en Santiago de Compostela y cuya obra era admirada por mi abuelo Gonzalo : “No importa que los sueños sean mentira, ya que al cabo es verdad que es venturoso el que soñando muere, infeliz el que vive sin soñar’.

Infeliz el que vive sin soñar…

Gracias querido Cri Crí por habernos hecho soñar e imaginar un mundo mejor con tus creaciones.

Gracias querida doña Martha por haber compartido tus sueños, por habernos enseñado a luchar por esos sueños hasta el final.

Gracias vida por haber creado esta coincidencia para que Fernanda Familiar fuera el instrumento para recordar a mi mamá como entusiasta seguidora de Cri Crí y como gran secretaria.

Caso Valeria. Duele México 

 

Por Regina Santiago

Hay días en que mi trabajo duele, duele especialmente. Hoy el dolor fue profundo al escuchar el testimonio de la madre de la niña Valeria, esa pequeña de 11 años que apareció muerta en una combi en el municipio de Neza, en el Estado de México,

Dolor por la niña. Dolor por la madre. Dolor por los familiares y amigos. Dolor por los compañeros de escuela. Pero dolor también, dolor amargo y muy profundo, por una sociedad cuyos errores han hecho posible que estemos donde estamos, mucho más dispuestos a dar carpetazo a los casos altamente mediáticos que a buscar aclararlos. La impunidad es la semilla de nuevos crímenes. Pero la apuesta es al olvido.  Se quiere restituir la apariencia de normalidad lo más pronto posible. Pero nada es lo mismo. Los crímenes carcomen eso que llaman el tejido social. Los crímenes contra niñas y contra periodistas. Los crímenes contra la humanidad.

Escucho y observo a Jaqueline Ortiz presentar su testimonio ante Ciro Gómez Leyva. En sus palabras hay dolor pero también un grito de impotencia. El reclamo de los familiares de las víctimas ante la injusticia. Algunos medios actuaron de manera irresponsable al informar sobre los hechos. Los policías de Neza no hicieron lo suficiente para apoyarla en la búsqueda de la niña. La Alerta Amber no se activó de manera oportuna. Las autoridades de Edomex declararon que suspendían el permiso a la Ruta 40 “porque así lo pidió la madre de Valeria”; declaración irresponsable, por decir lo menos, que provocó la ira de los dueños y trabajadores de esa ruta en contra de la señora Jaqueline. Ahora tienen que brindarle protección.

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Tía Delia y la evocación de nuestros padres 

Jueves 15 y viernes 16 de junio. Por fin, tras mucho planearlo y desearlo, tía Delia en casa. Espera pacientemente a que termine de revisar mis noticiarios. Ha encontrado el libro que me regaló el doctor Javier Meneses sobre historias de Juchitán. Mira también el video de Mario López sobre un concierto especial con música del Istmo y banda sinfónica. Cuando llega tía Delia la atmósfera se llena de amor… Amor en general, pero también, específicamente de amor por nuestras raíces. 

Por fin termino y me pongo de acuerdo con Yamile para que nos alcance en el Azul Histórico. 

– No aparece en mi mapa- escribe angustiada en el WhatsApp. 

– Isabel la Católica casi esquina con Madero, le escribo. 

– Voy para allá. Dice el Uber que no tardamos ni 25 minutos. 

– Acá te esperamos con unos mezcales y chapulines. A ver cómo nos encuentras, je je. Fin del comunicado. 

Cuando Yamile llegó, tía Delia y yo ya estábamos a tono. Habíamos pasado a hacer una oración a la iglesia de La Profesa,con el Cristo del Consuelo, la devoción de mi mamá y mi abuela mamá Nicha. Así nuestro Jueves de Corpus, jueves para alimentar también nuestro espíritu con el cuerpo de Cristo. Eso fue nuestro encuentro, nuestro orar juntas, ese encuentro también con el poder superior y nuestro “deber superior”. Ese nuestro compromiso para pensar y celebrar el amor a la vida. 

Llegó Yamile y todavía alcanzó una probadita del guacamole con chapulines. Dijo que traía buenas noticias. Acababa de platicar con el doctor Bazán, quien le dijo que su hermano César iba muy bien tras su trasplante de riñón. La pequeña infección que los trajo de Chiapas a la Ciudad de México era normal, pasaría tras unos días de control y después César ya podría salir a la calle para volver poco a poco a la normalidad. Pedimos una botella de cava para festejar. 

Comenzamos a charlar y nuestra boca no paró sino hasta después de las 9 de la noche que dejamos a Yamile en su hotel. 

Desde que la conocí en casa de tía Delia en Juchitán, hubo con Yamile un clic muy especial. Mi mamá ya no estaba físicamente con nosotros y faltaban unos días para que su mamá también partiera. Doña Betty había ido a despedirse de su amado Juchitán, como también pudo hacerlo mi mamá poco antes de partir. Ella también pudo disfrutar del hermoso patio de casa se tía Delia y de su hospitalidad inigualable. 

Poco después tuve oportunidad de reencontrarme con Yamile, porque a iniciativa de tía Delia se quedó en mi casa. Eran los días en que preparaban el trasplante de riñón para su hermano César. Cuando me contó los detalles quedé fascinada ante esa gran historia de amor. Amor fraterno. Amor por la vida. Porque no es fácil donar un riñón, como lo hizo su hermana Pilar. Tampoco fue fácil mover cielo, mar y tierra hasta dar con el médico ideal y las mejores condiciones, como lo hizo Yamile. Descubrir al doctor Bazán. Descubrir el programa con que la Fundación Slim apoya los trasplantes. Descubrir la generosidad de Yamile que ahora quiere compartir con otros todos sus descubrimientos. ¿Será que Narro o Mancera o alguien más quiera apoyar el proyecto? Soñar no cuesta nada. La intención está.  Miro a Yamile y tía Delia y sonrío. Una gran historia de amor inspirada también por Doña Betty. Todo ha estado y está en manos de Dios. Ojalá. Esperemos. 

Hablábamos y hablábamos mientras comíamos y comíamos. El cava se iba consumiendo porque después del guacamole con chapulines llegaron los taquitos de caracol y de pescado con tortillas recién hechas, presentados en bellas cajas laqueadas y adornados con flores. Lo mejor, según Yamile, el salpicón de venado. Los pasteles de naranja agria y manzana con helado (en honor a mi papá) también fueron espectaculares. 

Paseamos un rato por las tiendas. Descubrí una pequeña acuarela. Ni siquiera pregunté el precio. 

– Te llevas una pieza muy especial, dijo la vendedora. Una extranjera llegó hace días y quedó encantada con las pinturas. Pidió que dibujaran una niña con globos pero ya no regresó por ella. Así que pensé que tendría que llegar alguien y fuiste tú. Te estaba esperando. 

Era para mí, dije para mis adentros. Es para mí después de una tarde tan especial. 

Cuando cerré los ojos esa noche del Jueves de Corpus pensé en lo afortunada que soy al tener a mi lado a tía Delia que me contactó con Yamile y con esta gran historia. 

El amanecer del viernes fue espectacular. Tener que madrugar para atrapar las noticias tiene su encanto. 

Corrí a sacar a tía Delia de la cama como lo hice tantas veces con nuestra Doña Martha. Un momento maravilloso contemplar juntas el inicio del despertar. Nos separamos un rato. Yo regresé a mis noticias, ella a sus sueños. Cuando finalmente nos reunimos para el desayuno, no paró nuestra boca. 

Comimos, sí, pero especialmente hablamos, recordamos, evocamos. Le conté que no tuve mucha oportunidad de convivir con mi abuelo Aristeo, su padre. Pero recordaré siempre una tarde en la casa de Coyoacán, cuando buscaba yo un baño y lo descubrí sentado, leyendo en una de las habitaciones del piso superior. Me sonrío. Yo me acerqué a darle un beso. El pasó sus dedos entre mis cabellos y siguió sonriendo. Luego sacó una moneda y me dio mi domingo. No hubo muchas palabras pero hubo mucho cariño, entrañable, sincero. 

Hablamos con tía Delia de las historias de familia. Del abuelo Aristeo y su gusto por la poesía, gusto que le transmitió a Tía Delia y al querido tío Jorge Magariño. 

Hablamos de la importancia de la comunicación no verbal. Cómo a cada una de nosotras la vida nos fue enseñando la importancia de tomar de la mano a un enfermo y tratar de transmitir por ese medio alguna transfusión de amor, fe y esperanza. Necesaria hoy esa antigua sabiduría de los ancestros para la convivencia con nuestra amada tía Conchita del mar. 

Recordamos los momentos en que Tía Delia tomó de la mano a su padre Aristeo para cantarle canciones en zapoteco, antes de que se quedara dormido para el tránsito hacia la otra dimensión. Nunca me lo había dicho. Ni siquiera cuando yo le conté que horas antes de que mi papá falleciera oramos juntos, agradecimos juntos las muestras de cariño de los amigos y la familia. Cantamos juntos El Feo y La Llorona. Me pidió La Sandunga. Le canté María Bonita, sabiendo que siempre estuvo enamorado de María Félix. 

Tras la charla nos fuimos a comer al Matisse, sitio favorito de mi papá. Seguimos evocándolo. Recordando bonito. Gracias querida tía Delia por ayudarme a recordar a nuestros padres físicamente ausentes pero siempre presentes en nuestro recuerdo. Gracias por tu complicidad. Gracias por ayudarme a celebrar la vida. 

(Hace un año en el prefestejo del Día del Padre) 

Lo que de Verdad Importa (¡Estupenda película!  ¡Estupendo proyecto!) 

Por Regina Santiago Núñez 

Sábado 20 de mayo por la noche. Terminando una deliciosa reunión con mis amigos de la UAM-X corrimos a Cinépolis Patio Universidad para ver la película Lo Que De Verdad Importa. 

Había visto los cortos, pero la voz de Rebeca se convirtió en un martilleo constante a la conciencia. De un tiempo acá suelo pensar que cuando algo así sucede es porque hay que poner atención. Así lo hice. 

Cuando llegamos, la película acababa de empezar. Cine lleno. Nos tocó en primera fila. Parecía que estábamos en escena. 

Conforme iba avanzando la película no podía yo dejar de pensar en todos mis amigos y amigas que han enfrentado o aún enfrentan los retos del cáncer. 

Una de las grandes reflexiones a las que invita la película es la de los grandes aprendizajes a través de la enfermedad. El valor de la solidaridad, la gratitud y el perdón. El mensaje fundamental de que no importa CUÁNTO vivas, sino CÓMO vives, el tiempo que sea. 

Al final de la película explican esto de que todo lo recaudado se destinará a la Casa de la Amistad para Niños con Cáncer, I. A. P.  y a Va Por Mi Cuenta. 

La película también rinde homenaje a Paul Newman, por el apoyo que brindó a estas causas. Paul Newman fue uno de mis ídolos de la adolescencia. Tenía yo un álbum de recortes de fotos de Paul Newman y Robert Redford. Con el tiempo me di cuenta que eran bellos no solamente por fuera, sino también por dentro. 

Todos tenemos la capacidad de convertirnos en “sanadores”. Hay que descubrir cómo. La respuesta, como verán en la película, no es parte de un manual o una receta. La respuesta no está en la película. La respuesta está en nosotros mismos… Y sólo llegará si hacemos las preguntas adecuadas. 

Ojalá se den la oportunidad de ver la película y de reflexionar sobre Lo que de Verdad Importa. 

Y sí les parece, ayúdenme a difundir. 

@LQDVMx #todosalcineporlosniños 

Ver trailer 

https://youtu.be/Wmo6YaNxc3E